Este 22 de julio, Establo Tuyo abrió sus puertas para recibir a un grupo de familias migrantes jornaleras originarias de Guerrero, cultivadoras de saberes que hoy trabajan la tierra en los campos de Jalisco. Fue un día completo — de recorrido, de talleres, de convivio — construido para tender un puente entre el territorio que habitan hoy y el que llevan en el cuerpo.

La bienvenida al municipio de El Limón
La jornada comenzó alrededor de las diez de la mañana, cuando el grupo llegó a Establo Tuyo y se le dio la bienvenida al municipio de El Limón. De ahí salimos a caminar juntos por el centro: la iglesia, el jardín principal, el kiosco —que les llamó especialmente la atención por su arquitectura, tan distinta a los que conocían—, el parque Bicentenario, la plaza, el ayuntamiento y la fachada de la Casa de la Cultura. Un recorrido sencillo, pero que fue abriendo la conversación y la confianza.


El Museo Licho Santana
De ahí caminamos hacia el Museo Licho Santana, donde Emma Barreto —editora, cofundadora de Establo Tuyo e hija del fundador y creador del museo, don Gabriel Michel Padilla— recibió al grupo y ofreció un recorrido por la historia, la memoria y el patrimonio del lugar. Las piezas dejaron una fuerte impresión, y varias familias compartieron sus impresiones por escrito en el libro de visitantes, un pequeño testimonio de un encuentro entre memorias distintas.


El taller: Cuerpo, Territorio, Tierra
De regreso en Establo Tuyo, Leo Correa dio una bienvenida distinta: un ejercicio de respiración y meditación para que cada quien se conectara hacia adentro, hacia su propio cuerpo, antes de conectarse con el grupo. Mientras tanto, en otro rincón del mismo espacio, los niños dibujaban con pinceles, lápices y colores cómo imaginaban sus casas, sus territorios — los que habitan y los que sueñan.
En paralelo, las familias trabajadoras —hospedadas en los albergues de El Mentidero— iniciaron el taller de Cuerpo-Territorio-Tierra, guiado por Leo Correa y Edgar Muñoz Corona. De ahí salieron reflexiones profundas: el grupo entendió, con una claridad que se notó incluso después del taller, la importancia de proteger su territorio-cuerpo, su territorio-mente y su territorio-exterior. Fue común escuchar, ya terminado el ejercicio, frases como «yo no hago nada indebido, como beber o fumar, porque eso daña mi cuerpo, daña mi territorio» — una forma de nombrar, con palabras propias, algo que antes no tenía nombre.



Las Higueras: naturaleza y convivio
La tarde cerró con una visita al balneario Las Higueras, donde el grupo disfrutó de la flora y fauna del lugar y de un convivio junto a las albercas. Los niños gozaron del aire libre y del agua; entre las madres surgieron conversaciones —no formales, pero igual de valiosas— donde se notaba que las reflexiones del taller seguían presentes.
Por qué importa
Este tipo de encuentros confirman algo que en Establo Tuyo creemos profundamente: los talleres de formación, de integridad y de integración deberían llegar a todas las comunidades. Un día de camino compartido, de historia, de cuerpo y de territorio, deja huella — en quienes migran y en quienes reciben.
Agradecimientos
Agradecemos a Rodolfo González por su apoyo, al balneario Las Higueras por recibirnos para el cierre de este taller, y a Edgar Muñoz por llevar los hilos de este proyecto de integración.
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